viernes, 1 de junio de 2012

We tripantu o nuevo año mapuche






En Chile y en Argentina, los pueblos originarios reciben y celebran un nuevo año cada 24 de junio. El sol es el gran protagonista.

“Deuma afpule pun, mapuche mapumeu wengetuai itrovill monguen…. Ka femngechi peumangen, wengetuai rakiduam, newen, ka kiñegün itrokom puche, Ka antü ñi mülerpuam doi küme monguen…”
(Armando Mario Lefío)
“Cuando la noche haya llegado a su tope final, la naturaleza dará paso a un nuevo ciclo de vida en el mundo indígena, permitiendo renovar los sueños, esperanzas y compromisos hacia un futuro mejor para todos…”

El renuevo de la tierra, la luna de los brotes frios, el regreso del sol… Diversos y poéticos son los nombres que señalan el Nuevo Año indígena. La Pachamama, La Ñuke Mapu, la Madre Tierra, comienza a brotar fertilizada por el Sol, desde las altitudes andinas hasta el extremo austral. Antü (mapuche), Inti (aymara), ó Ra’á (rapanui), el Sol comienza a acercarse nuevamente a la tierra, después de la noche más larga del año: ha llegado el Solsticio de Invierno. Este ciclo, observado por los pueblos originarios, marca el nacimiento de un nuevo periodo, a la par que brotan las semillas, los animales cambian pelaje, el hombre también se renueva… 



Ellos ven cuando se acaba el otoño y comienza el invierno, hay un cambio de ciclo natural regido por la Luna, donde se provoca cambio en los brotes de vegetales, animales, en la tierra, el sol, etc, en este nuevo periodo la tierra comienza a limpiarse con el agua que envía Ngenechen (Dios) a través del Ngenko (el espíritu del agua), esta limpieza hace que comience un nuevo ciclo, terminó el ciclo anterior de preparación del suelo, siembras, cosechas y la naturaleza debe limpiar y preparar la tierra para otro periodo y así sucesivamente.
 Es una celebración familiar, en la que participan los adultos, los niños y toda la diversidad de los seres vivos, porque el Sol es el Padre que aporta, a través de su energía opuesta y complementaria a la Tierra (que es femenina, opuesta y complementaria a la energía del Sol), para que se produzcan alimentos para todos los seres vivos, no sólo a los humanos. Es una fiesta de agradecimiento por la vida que se renueva. Se conversa con el Sol, porque el Sol está vivo, porque están contentos de que vuelva y con él sienten que los humanos vuelven a crecer. Es una concepción distinta del tiempo a la que tenemos nosotros, en la que lo antiguo queda atrás. Para los pueblos originarios lo antiguo se renueva siempre.
We tripantu , We xipantu o We txipantu significa en mapudungún , que proviene de we tripan a n tü: ‘nueva salida del sol’
El We tripantu es un día sagrado para los mapuches, ya que es el día más corto del año y corresponde al comienzo de la época más fría del año. El año nuevo mapuche equivale a la celebración del Año nuevo en Europa la noche del 31 de diciembre , cercano al solsticio de invierno septentrional (el día más corto del año en el hemisferio norte ) .
Este día se realizan una serie de actividades acompañadas de instrumentos como la trutruca , la pifilca , y el cultrún , además de un baile, el purum y un juego de palín (o chueca).
Alargamiento de los días, tres dias después del Solsticio de invierno y la llegada de un nuevo periodo de cosechas



Los mapuches observaban que comenzaba el invierno . Creían que ese cambio era regido por la Luna , que provocaba los brotes de vegetales y la reproducción de los animales. En este nuevo periodo la tierra comienza a limpiarse con el agua que envía Ngenechén Dios ) a través del Ngen-ko (‘el espíritu del agua’), lo que provocaba un nuevo ciclo, que implicaba el termino el ciclo anterior de preparación del suelo. Se dialoga con el Sol, porque creen que el Sol está vivo, porque están contentos de que vuelva y con él sienten que los humanos vuelven a crecer. La concepción del tiempo de los mapuches lo antiguo se renueva siempre es distinta a la que se tiene en Occidente, en la que lo antiguo queda atrás y sólo se puede recordar . Si bien la física haría cambiar la idea holística de linealidad del tiempo (desde Galileo como primera piedra) la burguesía de occidente la tomó como referencia central para su proyecto industrial. Así, el crecimiento económico a través del capitalismo tendría un desarrollo lineal con distintos estadios de superación cuyo fin es el desarrollo. Esa es otra de las contraposiciones con la cosmología mapuch

Este pueblo tiene una concepción cíclica del tiempo: el sol nace cuando llega el invierno; en primavera se convierte en adulto; durante el verano envejece y muere en otoño. Es un proceso de cambio y evolución que comparte la naturaleza en general.
El Puel mapu [‘tierra del Este’] es la puerta abierta para ingresar al mundo del bien, los antepasados mapuche concibieron que durante las horas de descanso se debe permanecer acostado en una sola posición: tener los pies hacia el Lafken mapu y la cabeza hacia el Puel mapu.

Relación con la Luna

Los kimche (‘sabios’) observaban que cuando se acaba el otoño y comienza el invierno, hay un cambio de ciclo natural. Ellos creían que ese cambio era regido por la Luna, donde se provoca cambio en los brotes de vegetales, animales, en la tierra, el sol, etc, en este nuevo periodo la tierra comienza a limpiarse con el agua que envía Ngünechen. Las divinidades gobiernan el mundo sobrenatural y natural, poseen una estrecha relación con la gente a quienes entregan favores o dones. Ellas habitan en la Wenu mapu (‘tierra de arriba’). Ngünechen, la divinidad mayor, es el gran espíritu del bien, creador y sostenedor de la gente y de la naturaleza. La familia divina, que se refleja en la familia mapuche, está compuesta por Kuse (‘Anciana’), Fücha (‘Anciano’), Ülcha (‘mujer joven’) y Weche (‘hombre joven’). Como reproducen la forma de vida de la familia mapuche, poseen kümeke mapu (tierras buenas) cultivables, üñüm(‘pájaros’) y kulliñ (‘animales’), habitan en ruka (‘casas’) y viven a la manera de los seres humanos.

MÉTODO DE UBICACIÓN TEMPORAL
Método solar
El Este es el Puelmapu y el Oeste es el Lafkenmapu .
El método más efectivo que poseían los antiguos mapuches en la definición del día del we-tripantu es el diseño, estructuración, ubicación y construcción de su Ruka; con un fogón en el centro y la puerta principal orientada hacia la salida del sol, determinaban y controlaba el tiempo y el movimiento de éste durante el transcurso del año. Es decir, el fogón, la puerta principal y un tronco o palo situado frente a la puerta, definirá o marcará el movimiento del día, las constelaciones, el sol, la luna y el tiempo, es decir, éstos símbolos marcarán los días e indicarán el recorrido o movimiento del sol y las estaciones del año :

Invierno, (mapudungúnpukemngen, «tiempo de lluvias»)
Primavera, (mapudungún: pewüngen, «tiempo o época de brotes»)
Verano, (mapudungún: walüng, «tiempo de abundancia»)
Otoño, (mapudungún: rimü, «tiempo de descanso o zambullidas»)
Esta secuencia determinará el día exacto del we-tripantu. Desde el punto de referencia se apreciaba el inicio del recorrido que realizaba el sol a partir el día del we-tripantu, comenzando éste a moverse desde el Puel-pikunmapu hacia el Puel-willimapu y vice/versa. En ése recorrido se dice que el sol debe compenetrarse o conectarse con el fogón ubicado en el centro de la ruka, además los rayos no deben tener ningún impedimento en su viaje o recorrido que realiza cada día y durante las trece lunas del año.
Método lunar

Otros de los factores determinantes del we-tripantu son las trece lunas del año, todas las cuales tienen sus propios nombres y cada una representan la época en que le corresponde hacerse presentes. La luna que marca el inicio del nuevo año se les conoce como trufken-küyen, luna gris o luna de las cenizas, correspondiente al pukem. Por tanto ya asomado o nacido el trufken küyen comienzan los preparativos para la ceremonia de inicio de renovación de la vida o we-tripantu.

Método estelar
Actualmente se habla también de un conjunto de estrellas llamadas Ngaupoñi las que al acercarse el we-tripantu desaparecerán por el poniente, lafkenmapu o ngülumapu, asomándose en la madrugada hacia el oriente, unos días antes de producirse el nacimiento de la nueva vida en la naturaleza. La salida heliaca de las Ngaupoñi , es decir Aparición de las Pléyades por el horizonte más una hora antes que el Sol anunciaba 12 dias antes el Solsticio de invierno y el We tripantú

La interacción con los Incas ayudó a los mapuches a intercambiar observaciones astronómicas. De acuerdo a Aveni, la salida heliaca de las Pléyades da inicio al año Inca, lo que ocurre unos 13 a 15 días antes del solsticio de invierno. Ellos vieron una relación entre el tiempo en que las Pléyades son visibles y el ciclo agrícola anual. De esta manera uno de los nombres con que designaban al cúmulo era Collca, que significa depósito de alimentos en quechua. Las Pléyades están ausentes del cielo nocturno entre el 3 de mayo y 9 de junio, durante un período de 37 días, período que coincide con el que media entre la cosecha y la próxima época de siembra en el altiplano.
La observación de la primera aparición de las Pléyades no sólo definía el inicio del año Inca y Mapuche , sino también les permitía pronosticar las precipitaciones en la siguiente temporada y según esto adelantar o atrasar las siembras.
Celebración 

Las familias invitadas acuden a la Ruca anfitriona al atardecer del día anterior del inicio del nuevo ciclo, con su yewün (aportes en alimentos y suspresentes). Durante la noche se conversan temas relativos a historias, hechos relevantes del quehacer mapuche y otros relatan epew (historias), ayekanülweupin,koneu (cuentos), también se realizan danzas ceremoniales en torno al fogón, se juega al awarkuden entre otras entretenciones. Mientras las mamás, hermanas, abuelitas preparan mültrünkakorüngalkofkemüllokiñmudai, y comienza la celebración.

La noche anterior


Después de las 22.00 h del 23 de junio5 (en esos días atardece antes de las 18:00 h) se reúnen las familias en una casa que sea cómoda en espacio y calefacción ya sea de carbón, braseros, cocina de leña, o fogón. Se van juntando alimentos: carnes de ave, cerdovacuno o caballomuday (bebida de maíz fermentado), catutoharina tostadasopaipillas, tortillas al rescoldo y otros.

"Deuma afpule pun, mapuche mapu meu wengetuai itrovill monguen. Ka femngechi peumangen, wengetuai rakiduam, newen, ka kiñegün itrokom puche, Ka antü ñi mülerpuam doi küme monguen. Cuando la noche haya llegado a su tope final, la naturaleza dará paso a un nuevo ciclo de vida en el mundo mapuche, permitiendo renovar los sueños, esperanzas y compromisos hacia un futuro mejor para todos."

Todos comen mültrun, kako, müjokiñ y beben mudai. Es el momento de contar epew (‘cuentos’). Otros prefieren escuchar a un kimkeche (‘varón conocedor’) entonces comienza la nütram (‘conversación’) en la que se comparte la sabiduría del pueblo, donde los ancianos dan consejos a los niños para que sientan orgullo de su cultura. Los kempu (niños) y las malén (niñas), juegan awar kudén, que es un juego que se practica con habas y cantan esta melodía:
Mari mari peñi, mari mari lamngien, lamngien nanai, ielai trutruka, ielai pifilca kultrung yenai, lamngien nanai. Canción infantil mapuche
Madrugada
 
Cuando empiezan a trinar los primeros pájaros, los mapuches levantan a los niños primero y los llevan a lavarse en algún río (tiene que ser agua en movimiento). Deben lavarse prolijamente el cuerpo, sacando lo negativo del año que pasó. En el agua se va todo lo viejo, los malos espíritus, las enfermedades y los malos pensamientos. Antes de que salga el sol, el lof (‘comunidad’) se reúne para realizar el nguillan mawún (‘ceremonia del amanecer’), donde se comunican con las fuerzas del cosmos y que dirige la machi o el ñidol. Cuando el sol aparece por las montañas del Puel mapu (‘tierra del Este’), los mapuche gritan: «¡Auki we tripantu!» (‘¡llegó el año nuevo!’) y «Wiñoi tripantu» (‘regresa el amanecer’). Durante todo el día se juega palín (juego parecido al jóquei, se hacen carreras de caballos (kuden), competencias de atletismo (nekul) y se hace el nguillatún (‘ceremonia de agradecimiento’).Los niños tienen una exclusiva misión que es azotar a los árboles que no estén dando frutos, con el objeto que en el año que comienza estos árboles den fruta en abundancia, bajo la advertencia de que si esto no lo hacen, serán cortados y convertidos en leña. Además se bautiza a los niños con los nombres de antepasados y abuelos, mediante la ceremonia del lakutun. La comunidad recibe a la niña adolescente como mujer adulta, a través del rito de katan kam katalüwün, ceremonia en donde se perfora la oreja de la niña que entra en la pubertad, simbolizadose mediante la entrega de sus primeros chaguay (Chahuay Upul, Chawai Upul, Upul/ Uples o aros). Existen de variadas formas y dimensiones. Dependiendo de la forma reciben diferentes nombres; también se le entrega un ketru metawe que es un jarro pato especial.


Fin del We Tripantu
En la noche el sol se esconderá por la tierra del Lafkenche (el mundo de los hombres del bordemar, del litoral o las vertientes de la cordillera de la Costa), bajo la protección de Sumpal (divinidad generosa o castigadora según sea el comportamiento de los habitantes del Lafken mapu).





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Los Embera


Los embera o ẽpẽrá son un pueblo amerindio del occidente de Colombia, el oriente de Panamá. Son unas 70 mil personas . Se conocen como Emberá katío a los que habitan en el alto Sinú y el alto Río San Jorge, departamento de Córdoba y en Urabá; en Colombia, Emberá chamí a los que viven en las cordilleras occidental y central de los Andes colombianos, departamentos de AntioquiaCaldasRisaraldaQuindío y Valle; Chocoes o simplemente Emberá a los que habitan las cuencas del río Baudó y del bajo San Juan, municipios de IstminaAlto Baudó y Pizarro; el río Curiche, municipio de Juradó en el Chocó (Colombia); y en la Comarca Emberá-Wounaan en el Darién (Panamá); y como eperara siapidara o epená, a los de la costa Pacífica de los departamentos de ValleCauca y Nariño en Colombia.

En Panamá se les acostumbra llamar emberá (con tilde), siguiendo la tendencia del español panameño de convertir las palabras en agudas. Emberásignifica literalmente: "La gente del maíz".

Mujeres Embera de Panamá vendiendo canastas y platos tejidos a mano.

Sus actividades principales son la horticultura itinerante de tumba y pudre (no hay quema sino que se deja descomponer lo tumbado para luego sembrar), y la pesca. Practican también la caza y la recolección.
Los Embera se clasifican a sí mismos según sus condiciones de vida, como Dóbida, habitante de las riberas de los ríos; Pusábida, habitante de las costas marítimas (del Pacífico); y en el Chamí (la cordillera), Oíbida de los bosques andinos y Eyábida de las zonas deforestadas.
En la medida en que la colonización destruyó los bosques donde habitaban, varias comunidades Chamí se han hecho sedentarias, con cultivos temporales o permanentes en parcelas familiares establecidas e inclusive algunos grupos son jornaleros, a partir de que sus territorios fueron absorbidos por las haciendas cafeteras, de algunas de las cuales fueron expulsados recientemente cuando bajaron los precios internacionales del café. En el departamento del Chocó, en Colombia, viven en comunidades siguiendo los modelos tradicionales y tienen su propia forma organizativa.


Jaibanismo

Un aspecto de la importante vida de los Embera es su relacionamiento con los espíritus jai por medio de sus jaibanás, chamanes no hereditarios que aprenden de sus maestros ya experimentados, sobre el poder mágico espiritual, desde el cual se regula la vida, la salud, la subsistencia y la naturaleza.
Conciben tres formas de jai: los del agua, Dojura, junto con las Wandra, madres de los animales y plantas que moran en las cabeceras de los ríos; los Antumiá de la selva profunda; y los de los animales selváticos que son transformaciones de almas de los humanos muertos.

Los tratos de los jaibaná con los jai garantizan las actividades fundamentales de la sociedad y la continuidad de los ciclos naturales, estableciendo a la vez la territorialidad de las comunidades. Estos tratos tienen un carácter cosmológico en la medida que la comunicación y convenios con los jai regulan los intercambios entre los diferentes niveles superpuestos del universo.

Dachizeze, padre del mundo más alto, engendró a Tutruicá en el mundo más abajo y a Caragabí en este mundo. Se cuenta que Caragabí pudo hacer a los humanos sólo al pedir prestado el barro a Tutruicá y luego hizo moverse a los humanos porque supo quitarle la pesadez de la tierra. Elmaíz y el Pixbae ó chontaduro fueron traídos de un nivel más alto. Sin el intercambio de materiales y saberes entre mundos, la de la sociedad y la naturaleza no podría continuar. Caragabí logró derribar el árbol Jenené y en su raíz brotó el mar y sus ramas son los ríos y sobre los ríos está una gran serpiente, Jepá, con la que se puede acceder a transportarse entre niveles del mundo, lo cual también ocurre en las cabeceras de los ríos, donde transitan los seres del mundo de abajo y arriba. Los animales cazados que tienen sus madres en las cabeceras de los ríos son gente de abajo visibilizada como animales y las almas de los humanos muertos pueden ser comida de la gente de abajo, como cuando una serpiente pica un humano, se considera que la gente de abajo lo ha cazado.

Los jaibaná continúan la labor de Caragabí y otros héroes de los relatos, al ser instrumentos de trato con los niveles del cosmos y propiciar la continuidad de los intercambios que caracterizan la vida, que es naturaleza y sociedad a la vez.


Lengua
Su idioma pertenece, junto con el de los Wounaan, a la familia de lenguas chocó, que algunos agrupan en una macrofamilia con las lenguas caribe. El embera es una lengua aglutinante y ergativa que privilegia la visión del objeto (o paciente) del verbo.


COSMOVISIÓN DEL MUNDO EMBERÁ

La concepción Emberá se transmite oralmente de generación a generación, a través de
 mitos, relatos y leyendas que enseñan situaciones sociales, relacionadas con el acontecer histórico de su propia cultura y de la concepción que tienen de la vida, reflejada en su cotidianidad. Los personajes de dichas situaciones pueden ser hombres, animales y/o seres primordiales, los cuales van describiendo episodios de la creación, de la obtención de alimentos, de la apropiación de nuevos territorios, de la relación de lo humano con otros mundos, de aventuras de los jaibaná, de lo simbólico y del universo.


Dachizeze o Ankore, como también se conoce, es un ser primordial, femenino/masculino, el cual crea a Caragabi a partir de su saliva. Caragabi se enfrenta a su creador y a su vez da origen a los Emberá y a su mundo, ordenando el cosmos y permitiéndoles el acceso al agua, al fuego y a los alimentos, dándoles así su humanización. Dichos acontecimientos se relatan en el mito del árbol de Jenené.


El universo Emberá lo conforman varios mundos, en algunas zonas se habla de nueve, en otras de tres, puede decirse que son tres niveles y cada uno está compuesto de varios, teniendo así:

— El mundo de Caragabi, que algunos llaman el mundo de las cosas azules, donde residen Ankore, el mismo Caragabi, una serie de seres primordiales, al igual que las almas de los muertos. Este mundo está compuesto por cuatro niveles y se encuentra por encima de lo humano.


— El mundo gobernado por Trutruica, ser opuesto a Caragabi pero con el mismo poder. Está compuesto por cuatro niveles, en ellos habitan los /jai/: este mundo queda debajo de lo humano.


— Y el mundo de lo humano, el cual vive en constante enfrentamiento con los /jai/ y los seres primordiales.

Estos mundos siempre se han relacionado, tanto que antiguamente la relación entre el mundo de Caragabi y el humano era buena. Los hombres podían ascender al de Caragabi por una escalera de cristal, siempre y cuando respetaran la promesa de no tocar las flores que la adornaban. Una vez una mujer subía con su hijo a la espalda, y el niño tomó una flor, rompiendo así la posibilidad de visitar el mundo de arriba.


El mundo humano quedó sin una comunicación directa, pero a nivel del pensamiento se da una interrelación con las esencias de las cosas, pues ellos conciben dos niveles: el de lo cotidiano y el de lo esencial.

Según Vasco (1985), al nivel de lo esencial sólo pueden acceder los jaibaná, pues los individuos comunes viven únicamente lo cotidiano sin llegar a lo esencial, a menos que así lo deseen e inicien un proceso de aprendizaje.


En los mitos hay referencia a una serie de personajes dadores de conocimientos y de algunas prácticas culturales, teniendo así a Betata o Dabaibe, quien enseñó la agricultura, la cestería, la cerámica y la pintura; a Jinopotawarru, quien trajo el chontaduro del mundo de abajo; estos son los más mencionados y de ellos se tiene referencia actualmente. A estos seres no se les celebran rituales ni festividades específicas, los humanos cotidianamente sólo tienen relación con los /jai/.


Los /jai/ o esencias, con las cuales se interrelacionan los humanos, están agrupadas según Pardo (1987) en: espíritus para curar la enfermedad; espíritus de agresión y defensa, entre estos últimos está la madre de agua llamada /antumia/, ser lleno de pelos y causante de los ahogamientos en los ríos, y la madre de monte llamada /pakore/, la cual interfiere en las cacerías; los monstruos de los sitios o animales que custodian lugares como piedras, pasos de los ríos, playas, etc., entre estos tenemos el /nusi/, un pez gigante; los dueños de las especies, pues se cree que las especies de animales tienen su dueño, a los cuales los jaibaná invocan para propiciar abundancia o ahuyentar una especie; el espíritu de la culebra; los espíritus de los muertos, como el /aribada/; y los /jai/ exóticos y modernos, los cuales surgen de la relación con otras culturas, como por ejemplo el /jai/ soldado, el /jai/ avión.


Cualquiera de estos /jai/ puede ser dañino para el ser humano, sólo el jaibaná a través de las ceremonias puede hablar con ellos y entablar relaciones de alianza y de dominio. Al entablar esta relación controlan la naturaleza y mantienen el equilibrio entre hombre, naturaleza y mito. Esta armonía es indispensable para mantener cuerpo y alma también equilibrados.


Dentro de las concepciones Emberá el alma o /jaure/, como ellos la llaman, es la esencia del hombre, pero puede extraviarse; aunque este hecho no ocasiona la muerte, el cuerpo se debilita. El alma puede perderse accidentalmente y sólo el jaibaná puede reintegrarla al cuerpo del enfermo.


Cuando alma y cuerpo están desestabilizados, este último puede exponerse a diversas enfermedades, las cuales son clasificadas en: de /jai/, las originadas por seres esenciales, impredecibles y fatales; las de yerbatero, causadas por animales (culebras, avispas) o accidentes caseros, el mal de ojo, las llagas; y las enfermedades como la malaria, viruela, polio, tuberculosis y en general las enfermedades fruto del contacto con occidente. Según sea la clase de enfermedad se acude al especialista que la curará, teniendo así al jaibaná, al yerbatero y al hospital respectivamente.


También existen otros especialistas como el tonguero, el cual adivina la causa de la enfermedad, a través del uso de las plantas sicoactivas; el sobandero y la partera.

Hay algunas dolencias menores, las cuales cada quien puede curar con remedios caseros, pero cuando la enfermedad, sea del tipo que sea, no tiene cura, sobreviene la muerte, la cual para los Emberá no implica tantos rituales especiales. El muerto es amortajado en sábanas y, si lo hay, se coloca en un cajón de madera o en una canoa a manera de ataúd. El lugar para su entierro será el sitio familiar o comunal destinado para tal fin. No hay cementerios comunales, pero actualmente las comunidades están designando un lugar para sus muertos. En algunas zonas, por el contacto con las creencias cristianas, se entierran cerca a la iglesia. Se cava una fosa con cámara lateral, donde se dejan algunos alimentos para el muerto.


Una vez inhumado el difunto, el jaibaná canta para que el espíritu del muerto encuentre su camino y deje tranquilos a los vivos. Por otro lado, la viuda o viudo y sus familiares expresan la tristeza por medio de cantos, en los cuales se narran las cualidades de la persona ausente, y del uso de la pintura facial y corporal.



El jaibaná

Es el hombre de conocimiento, y según Vasco (1985), "el verdadero hombre". Es el especialista entre los Emberá, quien controla las esencias y entabla relación con los diversos mundos. Su condición de ser jaibaná le permite penetrar en la esencialidad de las cosas, entabla comunicación con ellas, volviéndolas sus aliados para curar o agredir.


El jaibaná no tiene un status dentro de su sociedad, ni deberes rituales para con ella, no ejerce un poder económico, político ni social. De igual manera, frente a él no hay una religión asociada, pero su actividad se vincula a la de la sociedad en caso de curaciones de enfermedades, protección de territorios, propiciar caza, pesca y abundantes cosechas, despedir a los muertos, algunas ceremonias, etc. Aunque realmente su verdadera actividad, el canto y el sueño, es netamente individual.


Jaibaná puede ser cualquiera, hombre o mujer, sin ningún tipo de señal particular. Inicia su aprendizaje desde niño, pero siempre guiado por un maestro, un jaibaná más sabio y poderoso, al cual debe pagar su enseñanza. Una vez listo puede ejercer sólo a partir de los doce años de edad.

El jaibaná realiza una serie de ceremonias cuyo fin es la comunicación con los /jai/. Estas se realizan en las noches y deben tener los siguientes elementos de parafernalia ritual: bebidas embriagantes para los /jai/; bastones de madera; tallas de curación; hojas; totumas; pintura facial y corporal. El jaibaná las oficia sentado en bancos de madera.


Estas ceremonias se realizan de acuerdo con la situación deseada: para curar enfermos, para invocar poder, para propiciar abundancia o buenas situaciones; para iniciar a un jaibaná.

Tenemos como ejemplo el /canto de jai/, que se realiza para la curación de los enfermos. Este rito se desarrolla en un tambo, que de ser un espacio cotidiano se convierte en sagrado, al ser preparado con aguas aromáticas, perfumes, adornos, etc. En este espacio se coloca una casita donde se aloja el enfermo y una barbacoa con totumas llenas de chica para ofrecer a los /jai/, quienes la beben y ayudan a curar.

Los /jai/, según la concepción Emberá, tienen que ver con la vitalidad propia del mundo, de cada objeto inerte o no, y de cada ser viviente, quienes tienen esa esencialidad que los hace exsistir; a ella es a lo que los Emberá llaman /jai/, los cuales vivien en una realidad aparte a la cotidiana.


El trabajo del jaibaná se asocia en algunas ocasiones al uso de los alucinógenos como el pilde (Banisteriopsis sp), bejuco de monte y la tonga o borrachero (datura sp). Los utilizan para la adivinación y una mejor comunicación con los /jai/. Claro que al especialista en el uso de estos alucinógenos se le llama tonguero, y su función es ver lo oculto. En algunas regiones Emberá, varias personas se ofrecen para ver y pueden beber estos alucinógenos.


Pardo (1987) cuenta cómo los Epera celebran unas ceremonias únicas entre los Emberá, en los ríos Saija (Cauca), Sequionda y Satinga (Nariño) y Naya (Valle). Son rituales de rogativa, donde se pide al Creador protección para la comunidad; estas ceremonias son lideradas por mujeres.




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